Sofía despertó con un ligero dolor de cabeza, del tipo de los que se dan al despertar mucho antes o mucho después del momento exacto en el que se debería hacer. Los ojos le dolieron al abrirlos. Eran las 12:30 de la tarde, se alarmó, pero casi de inmediato recordó que era miércoles, su día de descanso, por lo que se quedó ahí, bajo las sábanas, acostada de forma irregular sobre la cama, un pie colgando, un brazo sobre la frente, mirando al techo. El dolor disminuía conforme se sacudía el sueño. Empezó a maquinar su plan del día, una lista mental y rápida de lo que le faltaba por hacer: limpiar el baño, lavar la ropa, comprar comida, limpiar la pecera, llamar a su madre, salir a comer con Luisa, cenar con Gabriel, llamar a Francisco, decirle a Luis que lo mejor era darse un tiempo y conocer a otras personas, llamar a Julián y hacerse el mudo, después volver a llamarlo y gritarle que siempre será un hijo de puta, enviar un correo electrónico con copia oculta a Sonia, Francisco, René, Susana y Toño con un te quiero y nunca cambies, barrer la entrada, lavar los trastes... cuando llegó a este punto, su pensamiento se quedó colgando del cortinero que miraba, en las palabras que le había dicho Julio ayer por la noche antes de dormir, cuando la llamó enojado por haberlo dejado esperando afuera del cine: "Yo lo he hecho de todo por tí, haría de todo por tí, conociste a alguien más ¿no es así?"... Sofía sonrió y dejó escapar un amargo ¡Sí, claaaaro! al momento que se quitaba las sábanas de encima y se incorporaba sobre la cama. Suspiró, pasó las manos por su cara, se recogió el cabello, y caminó hacia el baño.
El baño olía a humedad, se veían manchas cafés por varios de los rincones, el espejo estaba sucio y salpicado de pasta de dientes, jabón de tocador, shampoo, gel, lápiz labial, y lo que parecía ser restos del relleno de una hamburguesa. Sofía se quedo mirando su rostro ojeroso pero lindo mientras sonreía... se estaba acordando de lo que le había dicho Julián alguna vez, antes de que lo encontrara con aquella fulana que había sido una de sus tantas amantes: "yo nunca te engañaría".
Abrió la regadera, hizo un recuento de todo lo que debía hacer ese día, pensando en que seguramente se le había olvidado algo importante aunque por más que pensara, no se le ocurriera qué pudiese ser y se quedó bajo la regadera casi media hora, pensando en casi nada más que en el agua que corría por su piel hacia la coladera llena de restos de algo que no podía adivinar qué era.
Al salir, resbaló y estuvo a punto de caer al suelo, se llevó un buen susto, pero después de lograr mantener el equilibrio, se echó a reír. Ya en su cama, mientras secaba su cabello con una toalla que no se podría decir que estuviera impecable, miraba las noticias de la tarde, algo sobre un accidente de autos, al parecer murieron dos niños pequeños. Se sintió mal y la apagó, terminó de vestirse y se peinó frente al espejo del baño. Ya eran las tres cuando se puso su reloj de pulsera, el que le había regalado Toño cuando cumplieron dos años de casados. Terminó y fue hacia la sala, juntó todas sus cosas y las guardó una por una en su bolsa, una cosa enorme de un color rojo indecente: su celular, su Notebook, una pluma, su bolsa de maquillaje, un espejo, un cepillo, una muda de ropa, y su
SIG-Sauer P220, un regalo que Liliana le había traído de Suiza, sacó sus llaves, dió un vistazo a la casa y desaseguró cerrojo por cerrojo hasta que pudo abrir la puerta, le sopló un beso a la imagen de una virgen de cabeza que tenía junto a la ventana, y salió.
Por el pasillo y las escaleras, el sonido de sus tacones era lo único que se oía. Y su imagen de mujer fatal, de tacones altos, vestidito rojo y piernas largas era como un delirio atravesando verticalmente la pureza del blanco y tranquilo edificio de departamentos. Al salir del edificio, miró a ambos lados de la calle y sacó de su bolso una hoja de papel donde había anotado todo lo que tenía que hacer en orden de prioridades:
1. Visitar a mi madre (3 balas)
2. De la alacena de mi madre, tomar prestados unas latas de frijoles negros
3. Checar si tiene jabón, papel higiénico o dinero
4. Ver a Luisa en el café Solitude a las 5:30
5. Ir de compras
6. Cenar en casa de Daniel (1 bala)
7. Limpiar el baño de Daniel
8. Llamadas
9. E-mails
10. Cambiar el agua de la pecera
10. Hacer una lista de lo que queda pendiente para la próxima semana