Cuando me dí cuenta, porque a veces me doy cuenta de las cosas, ya era, como dicen, demasiado tarde, su saliva estaba sobre mis labios como lapa sobre leche dejada en un vaso lleno por más de un día, pero era lo que yo quería. Nunca lo admití, en ese momento pensaba que era estúpido admitir lo obvio. Cuando lo vi por primera vez, me pareció un tipo con ciertas cualidades, para nada despreciables, físicas e intelectuales, por entonces ya hacían más de dos años desde que no me topaba con alguien que despertara una mínima curiosidad en mí, menos como la que despertaron en mi cabeza esos ojos chispeantes, redondos y negros que parpadeaban mientras hablaba sobre cuestiones que tienen que ver con el paso del tiempo, recuerdo que me pareció una persona lista pero demasiado confianzuda. Mis problemas para relacionarme con las personas, no son un secreto, por lo menos para mí, me siento incómoda cuando alguien que no me conoce por más de un minuto comienza a dirigirse a mí por el diminutivo de mi nombre de pila o intenta abrazarme o tocarme para reafirmar su plática, esto, para mi desgracia ocurre casi siempre que conozco a alguien, no sé qué cara pondré que las personas logran sentir una confianza de viejos amigos o queridos hermanos en cuestión de pocos minutos. Me mira los labios y yo miro que los mira, sigue muy cerca de mí, quiere volver a hacerlo, estoy segura, yo también quisiera. No me dice nada, yo tampoco. Hace un rato también me hablaba muy cerca, mirándome a los ojos, en segundos supe que pasaría algo y yo sonreía como tonta en celo, supongo, no lo sé de cierto, no había nadie cerca que pudiera decírmelo, pero lo sentí, sentí aquello que siente la gente cuando es feliz. Cuando dejó de besarme, también lo sentí, pero sentí además otra cosa, algo así como un espanto. Un vacío que me dejaba seca, sus labios parecían enormes y quería que me mataran. En eso, desperté, eran las siete con diez minutos, hacía sólo dos minutos que había dormido, hace poco menos de uno, había sido feliz.

1 delirios enfermos:
Hermoso!, Isabel, Hermoso!
Ya tenía ganas de leerte
Publicar un comentario