jueves, 14 de enero de 2010

El fin del mundo


6 minutos para la media noche, marca el reloj del fin del mundo. Yo me siento a unos segundos.
Me preparo una taza de cafe, pequeña, es más pequeña que la palma de mi mano, quiero dejar el café. Me encuentro con que aquí se está bien, el clima es fresco, hasta hace frío, pero no es normal, me alegro por un momento, que se arruina pensando en los que en otras partes del país viven intenso frío y mueren o ven mermadas sus cosechas, o se enferman.
Miro para arriba, pienso en él, sé que está en algun lugar de la casa, pero no adivino dónde.
Aún es temprano, he decidido ya no dormir hasta las dos de la tarde, claro, tampoco me acostaré hasta las cinco de la mañana. Hoy adelanté un poco, es medio día y llevo 1 hora despierta.
Camino y me siento frente a la computadora, me detengo un poco a pensar si encenderla o no, no quisiera hacerlo aún, pero tengo que... pienso que haré rápido lo que tengo que hacer y al terminar la apagaré, la abandonaré como si no me importara, como un novio al que ya no quiero ver más y viviré.
Dejo mi tacita de café medio vacía en la mesita de centro.
Inicio. Correos, carteles, constancias, listas, invitaciones, charlas, periódicos, noticias, videos, radio, música, películas, descargar, aceptar, OK, Cancelar.... al infinito.
Lo he visto, ha venido constantemente a abrazarme y a decirme que me ama.
Dejo la computadora mientras descarga una película, el pretexto perfecto para alejarme de ella, ya he terminado con todos mis deberes, puedo irme por ahora.
Él también está preso, pero lo beso y vivimos por unos largos momentos, abrazados, mirando el techo, hablando, leyendo,siendo.
Regresamos y apagamos las computadoras, por ahora es la hora de comer.
Salimos a caminar ahora que el sol no está, que nos permite caminar por un rato, aunque aquí no haya nada que ver, pero estamos juntos y nos sentimos a tan sólo unos segundos del fin del mundo.

0 delirios enfermos: