martes 20 de julio de 2010

Pensamientos a las dos de la mañana

Que los ojos me arden pero no tengo sueño y que el ventilador me molesta más que el calor que hace y que los relámpagos me dan una paz que quisieran ya muchos sentir en este momento cuando los escuchan, para otros es miedo, miedo de la lluvia, de mucha lluvia sobre sus cabezas.

Pero es lluvia ácida, dice la pequeña Isabel, que ha aprendido, y esto, de su padre, que cuando los charcos en las calles dejan un contorno amarillo, quiere decir que hubo lluvia ácida, siempre se fija en los charquitos de agua, y encuentra rastros amarillos, y dice a quien esté con ella, que es por la lluvia ácida y la contaminación. Y se siente triste de no poder beber la lluvia, de no ser feliz cuando llueve porque le enseñaron que no siempre es bueno, y menos ahora.

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