sábado 28 de agosto de 2010

Incómodo

Junto a los libros que he leído en esta semana dejé unas cuantas monedas de un peso, el cambio que me ha quedado de dos o tres medios kilos de tortilla que he ido a comprar a la tienda en la semana, esto lo recordé cuando tocó un pequeño a la puerta que pedía uno o dos pesos para comprar algo de comer, no tenía nada en el refrigerador, así que fui y busqué dos pesos, se los di, cuando volví a recoger las otras monedas para guardarlas en otro lado, la encontré. Una nota. Te amo!! Gracias por todo. No sé la historia de esa nota, no sé de cuándo, creo saber de quién. La tomé y la metí entre sus libros, supongo que debió caerse de alguno de ellos. En ese momento sonó el celular, alguien llamaba, él no estaba cerca y contesté, vi el número, era ella. Lo que sentí fue un escalofrío encendido, supongo que me enojé, pero me puse triste. Un momento, dije. Fui a buscarlo y le dí el celular, dije quien era, lo tomó apresurado y comenzó charlar, me alejé.

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